
Seis cosas que no son verdad sobre las tiendas eróticas
Después de más de una década detrás del mostrador en Lloret de Mar, hay frases que se repiten tanto que ya las reconocemos por el tono. Vamos a contestarlas de una vez, con respeto y sin exagerar.
«Eso es cosa de hombres»
A la tienda entra todo el mundo: mujeres, hombres y parejas. La idea de que esto es un terreno masculino no se sostiene en el mostrador, y el catálogo está pensado justo al revés. La mitad de las consultas que atendemos son de mujeres que vienen solas y saben perfectamente lo que buscan.
«Todo es carísimo»
Hay productos de 5 € y de 90 €, como en cualquier tienda. Lo que sí es cierto: aquí no trabajamos con el producto de 6 € de las grandes plataformas, porque en esa franja casi todo es material poroso sin garantía sanitaria. Un vibrador de silicona de marca cuesta prácticamente lo mismo en tienda física que en internet.
«Voy a salir con algo que no quería»
Nadie insiste. Si dices «solo estoy mirando», se acabó la conversación comercial. Si dices que no, no hay segunda propuesta. La venta a presión es la forma más rápida de que alguien no vuelva, y esta tienda lleva abierta desde 2013 en el mismo sitio.
«Me van a mirar raro»
Trabajamos aquí porque nos interesa el tema, no por castigo. Y si te preocupa la discreción, puedes entrar, mirar y salir sin dar explicaciones. La puerta no tiene cristal transparente por una razón.
«Todo es para gente experta»
La mayoría de las parejas que llegan a la tienda no necesitan un juguete: necesitan una conversación. El juguete viene después, y entonces funciona. La mitad del catálogo está pensado precisamente para quien empieza.
«Si compro online se enteran en casa»
Caja de cartón neutra, sin logos. Remitente: «Operador Logístico». En la etiqueta no aparece ni el nombre de la tienda ni nada que permita saber qué hay dentro. Y si eliges recogida en punto, lo mismo.